El que encuentre su vida, la perderá, y el que la pierda por mi causa, la encontrará.
- Jesús
Nos gusta hablar acerca de los problemas y lo que se necesita, pero cuando llega la oportunidad de hacer algo de pronto nos volvemos reluctantes. Nos gusta decir cosas como "Estoy haciendo muchas cosas, no puedo hacer más" o "estoy haciendo todo lo que puedo"
¡NO ES VERDAD!
Nos auto-engañamos e inventamos excusas lo suficientemente buenas porque en realidad amamos nuestras propias vidas más que la de ellos (quien quiera que sea). Nos importa más nuestras vidas, nuestras familias o nuestras comunidades. Y podemos agrandar el grupo, pero últimamente sigue siendo un interés egoísta. En algún punto mi acción vuelve a mí... permitanme explicar:Le daría una mano a mi amigo porque él es parte de mi vida. Lo que le ocurra probablemente me afecte a mí también. Daría dinero por una buena causa en mi Iglesia porque lo que ocurra en mi iglesia me afecta a mí también. Oraría por cosas que estén relacionadas conmigo (en algún punto), pero si es algo completamente ajeno a mi vida quizás ore una vez, pero me costaría perseverar. Así que al final mi motivación para dar, hacer o incluso orar está basada en mí y por eso es una motivación egoísta.
Dios está buscando personas que se nieguen a si mismos, tomen su cruz y le sigan. Él esta buscando personas que renuncien a todo lo que tienen, ¡incluso sus propias vidas!
Ciertamente les aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo. Pero si muere, produce mucho fruto. El que se apega a su vida la pierde; en cambio, el que aborrece su vida en este mundo, la conserva para la vida eterna. Quien quiera servirme, debe seguirme; y donde yo esté, allí también estará mi siervo. A quien me sirva, mi Padre lo honrará. (Juan 12:24-26)
La gente que escuchó estas palabras en el tiempo en que fueron dichas tenía una visión de corto plazo con respecto a la vida en la tierra... Entendieron que esta vida es corta y adoptaron la eternidad en el Reino de los Cielos.
Si no entendemos esto, si no adoptamos la idea de que una vida eterna viene después de esta, tiene sentido que vivamos para nosotros mismos.
Pero Jesús dijo, "No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo" (Mateo 6:19-20).